Shai Agassi


Ayer fue un día extraño. Normalmente los días se parecen unos a otros y no tienes esa sensación de “he visto la luz” o “este es un momento importante en mi vida”. Ayer, sin embargo, tuve esa sensación dos veces.

De la segunda ya hablaré en otro post, pero la primera me impactó tanto que no podía pasar más tiempo sin contarla aquí.

A primera hora de la mañana me puse a escuchar vía podcast la edición del programa “interview” de la BBC dedicado a Shai Agassi. Shai era un hombre metido en la industria del desarrollo software y considerado por Forbes una de las 20 personas más influyentes del mundo. Un día tuvo una revelación, y llegó a la conclusión de que debía trabajar por lograr que dejásemos de consumir combustibles fósiles.

Su forma de conseguirlo (resumiendo), fundar la empresa Better Place, y convencer al gobierno de Israel y a Renault de que era posible crear un coche eléctrico y un sistema similar al que existía hace dos siglos de postas de caballos que te permitía recorrer grandes distancias cambiando tu caballo cansado por uno fresco.

El mayor problema para la aceptación de los coches eléctricos hoy día es que no existe infraestructura para recargarlos y que la recarga es lenta. En general la infraestructura de instalación de postes de recarga que están pensando las eléctricas es perfecta porque cubre la mayor parte de los casos para el coche eléctrico. Esto es, los desplazamientos urbanos y las descargas nocturnas.

El modelo de Shai es diferente. Se trata de dar más autonomía en viajes largos permitiendo que en una gasolinera cambien tu batería gastadas por una llena de forma que no haya que esperar a la recarga. Y lo hacen en 2 minutos. Muy interesante.

Sin embargo, este modelo diferente de recarga no fue la revelación que yo tuve. Hasta ayer yo era muy escéptico con respecto al coche eléctrico (a pesar de que he estado involucrado en el desarrollo de un poste de recarga). Siempre pensaba que era un poco de ecologista trasnochado. Eliminabamos el motor de combustión del coche… y qué? Estábamos consumiendo aún más petróleo en una térmica para generar la electricidad necesaria. Sin embargo, Shai puso ante mis narices un concepto; el de la democratización de la energía.

No sabemos con qué se fábrica la electricidad que va a ir a nuestro coche eléctrico, del mismo modo que no sabemos con qué se crea la que va a nuestras casas. O lo que es lo mismo, podemos crearla en una térmica, una nuclear o una eólica. La sociedad podrá tomar la decisión de qué es lo que necesita utilizar en cada momento, porque ya no habrá millones de motores que requieran una forma especifica de energía.

En definitiva. Ayer me convertí en un seguidor de la “religión del coche eléctrico”.

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