Kickstarter


La idea detrás de Kickstarter es el crowdfunding.

El hecho de que un grupo de individuales aporten dinero con un fin común no es nuevo, y las posibilidades que da hoy en día Internet (crear grupos de usuarios, micropago…) están permitiendo que cada vez haya más iniciativas basadas en el crowdfunding.

Dentro de este paraguas podemos encontrar iniciativas muy diversas que van desde las donaciones hasta inversiones reales en capital.

Una de las dificultades de acceder a este tipo de donaciones / financiaciones es la dificultad de conseguir llegar al número suficiente de gente. Sin embargo, como en Internet hay de todo para eliminar las “fricciones” de las transacciones, también nos podemos encontrar ayudas para esto.

Así, por ejemplo, Kickstarter te deja presentar tu proyecto de negocio, establecer una petición concreta de capital, y un tiempo máximo para conseguirlo. Los posibles inversores adelantan el dinero utilizando la plataforma de pago de Amazon. En caso de que no se obtenga el dinero esperado en el tiempo planteado, el dinero es devuelto. En caso Dr que se logre, Kickstarter se queda un 5, Amazon un 2, y el 93 restante va al proyecto. Cada proyecto establece las “recompensas” que se llevan los inversores.

No voy a tratar de hacer un análisis de las ventajas y desventajas económicas del sistema, ya que uno de sus usuarios, Philip Neustrom ya lo ha hecho.

Sin embargo, sí quiero comentar el concepto. En un mundo donde los proyectos se basan fundamentalmente en las ideas y en ser el primero en explotarlas, exponerlas al público en general me parece arriesgado. Bien es cierto que para el momento en el que las pones, seguramente ya está hecho el plan de negocio y estás preparado para lanzarte a ello (si no lo has hecho ya). El hecho de que el deadline máximo de obtención de fondos sea 90 días contribuye también a que no te duermas en los laureles.

Por otra parte, la posibilidad de obtener fondos que igual no se podrían obtener por otra vía es tentador.

Sin embargo, yo veo otras sus ventajas mucho más importantes. Por una parte, el filtro que hace Kickstarter de los proyectos que admite en su sistema puede servir para analizar de forma algo más objetiva si una idea realmente es rentable. Por otra parte, la capacidad de ser valorado a nivel global y ver hasta qué punto tu producto es lo suficientemente interesante como para que la gente apueste por él es, en cierta forma, un estudio de mercado gratuito y muy significativo (si el target de tu negocio se asemeja al perfil de los usuarios de Kickstarter, claro).

En definitiva; cada negocio es un mundo, y no todos se pueden beneficiar de estas iniciativas de crowdfunding. Sin embargo, no hay que descartarlas por sistema.

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