El principio del fin de las tarjetas de crédito


No sé si alguna vez os habéis parado a pensar en lo absurdo del cotenido de vuestra cartera. Yo, al menos, llevo siempre encima dos o tres tarjetas de crédito, la tarjeta de la Seguridad Social, y algunas tarjetas de fidelización de algunas cadenas de distribución. Vamos… un bulto en el bolsillo además del riesgo de dejarme alguna tarjeta olvidada cuando pago, o de tener que pasarme un día llamando a diferentes empresas para desactivar mis tarjetas si me roban la cartera.

¿Y todo por qué? Seguro que hay otras razones, pero a mí sólo se me ocurren dos:

  • Cada una de las entidades que me da una tarjeta piensa que su seguridad es la mejor y no quiere llegar a un estándar con otra.
  • A las entidades les gusta que hacer publicidad de sus colores de marca cada vez que saco su tarjeta.

Hemos pasado de banda magnética a chip para mejorar la seguridad, pero en cualquier caso el modelo sigue siendo el mismo.

El otro día, teníamos que decidir qué proyecto plantear para el fin de máster. Una de las sugerencias que hice iba en esta dirección y aunque no fue mal acogida, la descartamos por carencia de medios para llevarla a cabo.

Hoy, sin embargo, en Techcrunch he leído una noticia que hablaba del concepto de la comunicación de campo cercano (NFC) y de la empresa RFInity.

Echando una ojeada a su web, he visto que aunque al producto le queda un poco para madurar y está en un estado beta, tiene pinta de ir en la línea de lo que yo creo que se necesita:

  • Dos productos: Un hardware y software para conectar a un terminal de punto de venta (TPV), y un pequeño dispositivo y un software para teléfonos para conectar con el TPV u otro teléfono.
  • Uso de tecnologías de encriptación.
  • Validación manual de las operaciones mediante inclusión de número secreto.
  • Multiplicidad de servicios de pago (p.e. PayPal).
  • Capacidad de desactivación remota de los dispositivos en caso de robo o pérdida.

En principio nada del otro mundo, y no deja de ser algo muy similar a los dispositivos para pago automático en las autopistas (aunque con un nivel mayor de seguridad). Entiendo que en este planteamiento tan sencillo puede haber problemas de seguridad que se me escapen, pero me da la sensación de que con los conocimientos de las empresas de seguridad que asesoran a los bancos y grandes empresas el producto podría ser acometido sin demasiados problemas.

 

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