Android inside


Estos últimos meses están siendo los de la explosión del término “Android”. Hasta ahora a nadie le interesaba lo más mínimo qué sistema operativo utilizaba su móvil, entre otras cosas porque muy poca gente disponía de una “smart phone”.

Sí es cierto que los usuario de “pda”s hablaban de Windows CE y Simbian y otros sistemas. Pero no dejaban de ser una minoría.

Sin embargo, estos últimos meses he podido ver como en los catálogos de publicidad de las diferentes compañías el sistema operativo ha pasado de no estar ni siquiera mencionado a incluirse como una característica de toma de decisiones adicional, para finalmente ser incluido en lugar preferente y a través no sólo de descripción de texto sino también con un icono.

Esto ha supuesto que la gente empiece a conocer los términos iOS, o Android. En este último caso, el valor del reconocimiento es aún mayor, porque iOS no deja de ser “un apellido” de la marca Apple, pero Android es algo más.

Desde el primer momento los usuarios de móviles se fueron segmentando: “Yo utilizo Motorola”, “Nokia es el mejor”, “Si quieres audio compra un Sony Ericsson”… Esto producía un fuerte sentimiento de relación con una marca de hardware, lo que a la postre permitía mejorar el posicionamiento de los fabricantes y lograr una fidelidad de los usuarios.

Sin embargo, se adivina el final de este modelo. Poco a poco el reconocimiento del sistema operativo como marca sustituirá al reconocimiento de la marca del hardware. Los usuarios serán usuarios de Blackberry, o de iOS, o de Android.

No es algo que no haya pasado antes. El prestigio de marca de IBM (por ejemplo) como fabricante de hardware se diluyó ante el prestigio de Microsoft como fabricante de software. Ahora son los Nokia, Samsung, Motorola… los que se enfrentan al reto.

Es difícil pensar como actuar ante esta situación. Una alternativa podría ser tratar de emular a Apple y desarrollar un sistema operativo propio. No parece muy efectivo y requeriría ser muy rápido para montar infraestructuras similares a la Apple Store o el Android Market. Sería entorpecer el futuro tecnológico, pero quizá funcionase ahora que el usuario todavía no ha cambiado de parecer.

Yo, sin embargo, creo que deberían optar por soluciones menos drásticas. Luchar en el mercado del sistema operativo no parece demasiado productivo, pero sí quizá el hecho de tratar de realizar aplicaciones que optimicen los recursos del “smart phone”. Algo así representa por ejemplo HTC Sense de HTC. De esta forma, la marca del fabricante mantiene su relevancia, aunque sea unida a la del sistema operativo.

No hay vuelta atrás; los fabricantes de hardware tienen que potenciar su línea de desarrollo de aplicaciones software o resignarse a ser una entre las muchas plataformas que soportan un sistema operativo.

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